Las historias en audio nos recuerdan a los cuentos que nos narraban de pequeños antes de acostarnos: nos relajaban, nos acompañaban, potenciaban nuestra imaginación… Si echamos la vista atrás, las primeras historias en audio que nos vienen a la cabeza son las radionovelas o ficciones radiofónicas. Y la madre de todas fue La Guerra de los mundos de Orson Welles (1938).

Gracias al poder y la credibilidad que se le daba al medio sonoro en aquel momento, la gente creyó que realmente el mundo estaba siendo invadido por extraterrestres. Porque se decía en la radio.
Pero el sonido ha ido mucho más allá de la radio. No podemos olvidarnos del papel que ha tenido en la ambientación de las películas. Tras la desaparición del cine mudo, las películas se volvieron más creíbles, eran un reflejo más exacto de la realidad: ¡y es que vivimos en una realidad sonora! Y eso es lo que lo hace todo más creíble. El sonido consigue meternos dentro de la historia, atraparnos, sugerir, generar tensión, intriga, suspense… El medio sonoro (la radio y ahora también el podcast) permite conectar con la audiencia: es un medio íntimo, que se consume habitualmente de forma individual.
Con el audio, vivimos experiencias íntimas. De tú a tú. Nos hablan al oído. El audio tiene una gran capacidad de despertar emociones. ¡DE EMOCIONAR! Y eso hay que aprovecharlo también (y sobre todo) en la creación de ficciones.
Hay una gran variedad de formas de contar historias en audio: empezando por los audiolibros y terminando por las antiguamente conocidas “radionovelas”, que con el tiempo han ido evolucionando hasta acuñar el término con el que se conocen hoy: “ficciones sonoras”.
Las historias en audio permiten el famoso “multitasking”, lo que significa que pueden consumirse en momentos donde antes era impensable, por ejemplo, en el gimnasio, andando, haciendo tareas domésticas…, creando así un hueco de mercado interesantísimo.
Pero ¡ojo!, también hay alicientes creativos en la creación de historias sonoras, y muchos. El audio estimula la imaginación del oyente. Nos permite inventar mundos alucinantes a un coste muy bajo, porque solo con efectos logramos que cada oyente recree el entorno en su mente, como pasa con los libros. Y justamente porque les pedimos este ejercicio creativo (imaginarse el entorno, los personajes…), logramos que la audiencia conecte mucho más con las ficciones sonoras. Se meten de lleno en la historia. La viven casi en primera persona, como si fueran un personaje más de la trama. Y todo este potencial hay que aprovecharlo.
Pero eso no es todo: lo bueno es que todavía hay mucho por explorar a nivel creativo. Nos queda una larga aventura por delante… ¿Me acompañas en este viaje creativo?
Emma Mussoll es profesora del «Curso de guion de Podcast de ficción» de La Llama School, incluido en la suscripción de estudiante.






muchas gracias!
cada vez me gusta mâs este formato.
seguir el programa con los enlaces es una delicia