Un relato de Jorge López
En la calurosa tarde del 15 de mayo pasaron cosas que no salieron en las noticias. A las 16:24, en su casa de la calle Diputación, le entraba un mosquito por la nariz a Arturo Marañón Urturi. El historiador de la primavera árabe y odiador de la primavera barcelonesa estornudó golpeándose la cabeza contra la estantería en la que exponía su colección de Warhammers. A las 16:26, bajo la adecuada luz del baño, reparaba con pegamento instantáneo las figuritas dañadas mientras le caía un reguerillo de sangre por la frente.

Exactamente a esa misma hora, pero en un edificio de Vía Agusta se escuchaba una voz maternal:
-Y por los verdes prados primaverales corrían los elefantes y los leones. Las abejas estaban muy contentas también.
Lola Puig García, una desganada y sudorosa mujer, estaba contando un cuento a su hijo con gripe, en lugar de estar refrescándose en la Barceloneta y coqueteando con el socorrista.
-¿Por qué estaban contentas las abejas? – preguntó el hijo, que no soportaba los agujeros de guion-.
-Pues supongo que porque no tienen hijos – contestó Lola, que no soportaba los agujeros de condón-.
Tras unos segundos de desconcierto, Juanito, a sus 9 años, solamente supo responder con un:
-Lol.
Trece minutos después de que se le rompiera el corazón a Juanito y diez años antes de que lo cuente en terapia, Bernardo Pascual Aguilella comenzaba la instrucción exprés a Carles y Sandra, las dos nuevas incorporaciones junior a la cuadrilla de limpieza urbana de Poblenou.
-Hay que tener cuidado. La mayor pesadilla de un soplador de hojas es la primavera. Carles y Sandra no tomaban en serio al basurero con ínfulas de Superman.
-¿Os parece divertido levantar polen indiscriminadamente por la calle?
Bernardo, para darles una lección, extrajo un sobre de Colacao que había robado en el buffet del hostal donde se hospeda desde que se divorció y les espolvoreó la cara.
-¡Polen! ¡Pam! Imaginad que es esto es polen. Sois alérgicos. Estáis muertos ¿Os parece un chiste el soplador ahora?
-¿Qué es? – preguntó Carles, completamente inmóvil-.
-Colacao – contestó Bernardo-.
-¡Carles es alérgico! – gritó Sandra abalanzándose a socorrer a su colega-.
Bernardo, sorprendido y aterrado, llamó a una ambulancia a las 16:41, momento en el que, en Passeig de Gràcia, se le puso el pelo de punta a Paula Benedicta Vidal, conocida desde entonces como La Pikachu porque, mientras se echaba una siesta con la boca abierta, un largo hilo de baba pastosa recorrió su mejilla cayendo por el lado del sofá hasta un enchufe en el suelo.
A las 16:50, Laia Marañón Valls de vuelta en la casa de la calle Diputación, vio sus ojos rojos en el espejo. Decidió ponerse gotas, pero el estado en el que se encontraba, alérgico según le comentó a su madre, marihuano según confirman sus amigos, le hizo confundir el colirio de ojos con el pegamento instantáneo que empleó su padre para reparar los Warhammer.
Todas estas personas encantadoras necesitaron atención sanitaria.
Sálvales la vida. Paga impuestos.
Guion del spot de primavera de la Agencia Tributaria.
Este relato de Jorge López es el ganador del Primer Premio de nuestro Concurso de Primavera, un certamen exclusivo para estudiantes de La Llama School.






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