En “Aída” teníamos tres días para escribir la primera versión. Unas 20 páginas por guionista. No parece mucho, pero cuando tienes que escribir tantos chistes como parlamentos, es un auténtico infierno.

La primera versión no es la más divertida: se busca más fijar las estructuras que los chistes. Y es que muchos, muchos, muchos de los chistes que hayas escrito se caerán en alguna versión. Esto es algo que tienes que asumir, así que no te enamores de ningún chiste.
Antes que pensar los chistes, tienes que saber cómo es el esqueleto de la secuencia, cómo se reparte la información, la “partitura” de la escena. En sitcom, lo normal es empezar con un chiste de entrada. Luego ya empieza el reparto de información, jugar la situación y terminar con un chiste de cierre.
En todas las secuencias tenemos que tener clara la acción de cada personaje (ejemplo básico: uno se quiere ir, el otro quiere que se quede). Algo tiene que hacer girar a uno de los personajes, para que acabe la escena de manera diferente a la que la empezó.
Y, recordemos, estamos en una sitcom: que tenga situación. Si no se ha encontrado en escaleta, búscala tú, prueba cosas. Gracias a la situación te saldrán chistes más fácilmente. Si la situación es buena, la escena será mucho más fácil de escribir y, a veces, esa secuencia se queda igual prácticamente que en primera versión.
Muchos chistes saldrán de la propia situación, pero en otras ocasiones hay que tirar de oficio y saber qué recursos usar para sacar adelante un gag.
Algunos recursos infalibles son:
– Chistes de personaje / Muletillas: “El Luisma es tonto”, “No tengo el chichi pa’farolillos” o el “Lore, Lore, Macu, Macu”.
– La regla de tres: enumeras dos cosas normales y rematas con una tercera inesperada.
– El disimule / el recule: cuanto más ridículo, mejor.
– El contraste: el clásico de los clásicos. “No pienso ir”. CORTE A: Va.
Y muchos más recursos, como metáforas, juegos de palabras o, por supuesto, el uso de la “che” como arma secreta. ¿Qué es más gracioso: “jamón” o “salchichón”? Pues eso.
Así que ya lo ves, en una primera versión hay que darlo todo aunque sepas que puede no quedarse nada.
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Paula López Cuervo es guionista de sitcoms y ha escrito en «Aída», «Anclados», «Benidorm», «Señor, dame paciencia», «Gim Tony», etc.
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