Vamos a hablar de la redacción del tratamiento cinematográfico, que sigue siendo un documento que a los guionistas les da muchísima pereza, muchos lo consideran un antojo absurdo del productor. “Si ya tiene la sinopsis y le he contado un poco por encima la escaleta ¿para qué narices quiere que escriba un tratamiento?”.
Sin embargo, para mí, es el paso fundamental en la escritura de un guion de largometraje.
El concepto es la idea de hacer un edificio, la sinopsis es cómo te imaginas ese edificio, la escaleta son los planos del edificio, cuando ya has bajado a tierra lo que te imaginabas. Y el tratamiento son los cimientos.

Es la primera vez que de verdad vas a poder LEER tu historia secuencia a secuencia, sabiendo lo que pasa en cada escena. En realidad, es aquí donde la película es contada por primera vez.
PERO ¿QUÉ ES EL TRATAMIENTO CINEMATOGRÁFICO?
Es la historia punto por punto, sin diálogos. Ya está, así de sencillo.
Tiene una extensión variable, entre 20 y 30 páginas. Aunque yo soy experto en hacerlos de 40 páginas porque me encantan y porque si se me ocurren diálogos importantes, los incluyo en forma de prosa. Esto es imperativo si escribes comedia porque necesitas poner los chistes. Si a una historia cómica le quitas los diálogos, es probable que te quede un bonito tostón…
La diferencia fundamental entre cómo enfoco yo la realización de mis tratamientos y otros que he leído por ahí, es que yo lo hago como un documento que DE VERDAD debe ser todo el guion concentrado y concretado. Sin trampas.
Cuando digo CONCRETADO me refiero a que en esta fase ya no deberían escribirse cosas como “el protagonista descubre algo que le hace ir hablar con alguien”. NO. Eso es permisible en una sinopsis argumental de uso interno, ya decidirás después qué descubre y con quién habla para llegar dónde tú quieres. Pero en un tratamiento no. Es justo en este punto cuando tienes que tomar todas esas decisiones difíciles.
¿Y después?
Como dijo Ganda en “Situaciones” (una canción de Chinatown, supergrupo de rap de Santander).
“Yo sudo cuando escribo rimas, no cuando rapeo rimas”
Esa es la cosa. Si lo haces bien, es en el tratamiento donde sudarás, no en el guión.
Y cuando llegues a la siguiente fase y escribas el guion, esa tarea se convertirá en un paseo por el campo en el que disfrutarás. De hecho, podrás empezar a escribir por en medio, por el final, por las escenas con números primos… ¡lo que quieras! Con un buen tratamiento cinematográfico, nunca estarás perdido.
Así de firmes son estos cimientos y por eso los recomiendo.
David Galán Galindo
Director de cine, guionista y escritor. Orígenes secretos fue su primera novela y su ópera prima (2020, RTVE y Netflix), que fue nominada a tres premios Goya. Ha escrito programas de televisión como Sé lo que hicisteis…, En el Aire de Andreu Buenafuente o los especiales de nochevieja de José Mota. Además es guionista de cómics como Sargento Resines, con Salva Espín, y de Pro, una novela gráfica de superhéroes para Panini.
Y ahora tiene un curso de guion en La Llama School.
El «tratamiento cinematográfico» es solo uno de los muchos puntos que amplía David Galán en su curso. Si te ha gustado lo que has leído en este post y quieres escribir tu guion lo mejor y más rápido posible, este curso te interesa.
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