Cuentan al clamor de las hogueras
Al rozar la media noche descargada
La leyenda enfurecida de un fantasma
Atrapado en una casa ya olvidada
Comparten la botella de la absenta,
Que los sueños más plutónicos desata.
Se les llena el corazón de vanidades
Y comienzan a lanzarse las bravatas.
Dicen que un valiente y gran soldado
De tenaz audacia y fuerza ignota
Huyó con la cordura descompuesta
Tras oír esa sentencia tan funesta.
“Soy el fantasma de las bragas rotas”
Dijo el espectro

Redoblan las copas y los tragos
Pues los hierros tan añejos y oxidados
van atados a su enferma compostura
Y camina arrastrando su tortura
Asestando su venganza a los humanos
Un bravo y secular hombre de Dios,
Forjado su armamento con creosota,
Acudió vespertino tan galante
Murió de terror casi al instante
“Soy el fantasma de las bragas rotas”
Dijo el espectro
Por las puertas chirriantes amenaza,
A extranjeros y casuales visitantes
Que atraviesen los umbrales humeantes
ignorando que son presa de su caza.
Mas los reinos del Señor tienen caminos
Que de tanto sinuosos son enigmas
Y sucede que allá fue un señor de Lepe
Afamado por tenerse en alta estima
Recorrió con presteza la arboleda
Que condujo directo hacia la casa
De presencia hórrida y temible.
Entró imprudentemente: “A ver que pasa”
De igual modo el espectro chilló al viento
“Soy el fantasma de las bragas rotas”
Esperando el funesto desenlace
Mas se deshizo en jirones de lamento.
Arrastrado en vendaval de fuerza ignota
Regresó al infierno del que nace.
Pues respondió el Lepeño suculento
“Pues toma diez duros y te compras otras”
Y chimpún.
FIN
Relato ganador del Tercer Premio en el Concurso Vacaciones Santillama 2.





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