Un diálogo divertido no nace de una ocurrencia suelta. Nace del personaje.
Antes de escribir una sola línea, hay que resolver quién la dice y por qué esa persona diría exactamente eso y no otra cosa. Esta clase explica cómo construir un protagonista cómico sólido —y por qué casi siempre conviene partir de la historia antes que del personaje, sobre todo si estás empezando.
