Los personajes secundarios y episódicos: el filón cómico del guion
Un personaje secundario es de las pocas licencias que tiene un guionista para parar la historia y desviar todo el foco hacia alguien que, en principio, no tenía importancia. Este último capítulo del curso explica por qué estos personajes son, en comedia, un recurso enorme.
- Por qué los secundarios suelen ser más divertidos que el protagonista: no tienen que sostener un arco de transformación complejo, no tienen pasado que respetar y pueden ser todo lo excéntricos que haga falta, porque aparecen poco tiempo y no se vuelven repetitivos. Con ejemplos de personajes secundarios icónicos: Chus Lampreave en el cine de Almodóvar, Barney Stinson (Cómo conocí a vuestra madre), George Costanza (Seinfeld), Aída como personaje secundario en Siete vidas (antes de tener su propia serie), y el personaje de Zach Galifianakis en Resacón en Las Vegas.
- Primer consejo: mete en boca de tus secundarios los chistes u obsesiones que no encajan con tu protagonista — a un protagonista le pesa la coherencia de toda la historia; a un secundario, no.
- Segundo consejo: crea secundarios que sean justo lo opuesto de lo que el protagonista necesita en ese momento — ilustrado con la escena del vendedor de barbas postizas de La vida de Brian, que obliga a regatear al protagonista mientras este huye de los romanos.
- Choque de opuestos en espacios cerrados: un protagonista muy vitalista atrapado en un ascensor averiado con alguien profundamente agorero, por ejemplo.
- Saltarse los convencionalismos sociales: secundarios que se meten en la conversación ajena sin que nadie se lo pida, o que dan consejos no solicitados — presentado como «oro puro» para el guionista.
- Doblar la apuesta, pero en el mismo lado del protagonista: en vez de un secundario opuesto al estado de ánimo del protagonista, uno que refuerza y agrava ese mismo sentimiento hasta un punto absurdo. Se ilustra con una escena de Buscando a Koke: el protagonista va a un tatuador a borrarse un tatuaje que le recuerda a la infidelidad de su pareja, buscando consuelo — y en vez de eso se encuentra con un hombre profundamente solo y depresivo, cuya situación acaba haciendo que el protagonista replantee si de verdad quiere romper su relación.
Ejercicio
Busca notas de audio tuyas que hayas mandado a amigos o familia (en algún chat de confianza) y escúchalas con atención. Fíjate en:
- Si son notas largas o cortas.
- Si te enrollas mucho o vas al grano.
- Si hablas rápido o despacio.
- Si te centras en los detalles, si repites palabras, si dices palabrotas.
Así es probablemente como dialogas tú en la vida real. Transcríbete: te va a ayudar a descubrir tu propio personaje cómico y a construir después personajes basados en tu experiencia y tus obsesiones.
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